Una torta de arándanos vegana, cremosa y saludable, perfecta para disfrutar en días soleados. Esta receta se prepara sin horno, con una base natural de almendras y dátiles y un relleno suave de anacardos y arándanos, lo que la convierte en un postre nutritivo, fresco y delicioso.
Coloca las almendras, los dátiles y la pizca de sal en un procesador de alimentos.
Procesa hasta obtener una masa pegajosa y ligeramente granulada.
Presiona la mezcla en el fondo de un molde pequeño o molde para tartas.
Compacta bien con una cuchara para formar la base.
Escurre los anacardos remojados y colócalos en la licuadora o procesador.
Agrega el aceite de coco, vainilla, jugo de limón, arándanos y endulzante.
Licúa hasta obtener una crema suave, espesa y completamente homogénea.
Vierte el relleno sobre la base de almendras.
Alisa la superficie con una espátula.
Lleva al refrigerador por al menos 2 horas.
Esto permitirá que la torta tome consistencia y se corte fácilmente.
Decora con arándanos frescos, ralladura de limón o coco rallado.
Corta en porciones y disfruta.
Tip: si usas arándanos congelados, déjalos descongelar completamente antes de utilizarlos.